Una de las patologías oculares más comunes en nuestros días es el conocido como “ojo seco”. Se trata de una enfermedad multifactorial crónica que afecta a la superficie ocular y que se caracteriza por provocar visión fluctuante, lagrimeo, escozor, dolor ocular, fatiga o cansancio ocular, irritación, intolerancia anormal a la luz (fotofobia).

Afecta a un 30% de la población y requiere un diagnóstico y tratamiento personalizados.

Existen numerosas causas de sequedad ocular, puede ser por un déficit en la producción de lágrimas, por una excesiva evaporación de la misma, o bien por una mala calidad debido a problemas como la disfunción de las glándulas de Meibomio (que producen el componente graso de la lágrima) y procesos inflamatorios (blefaritis).

También hay muchos factores que la empeoran tales como el uso excesivo de pantallas (ordenadores, móviles, etc…), calefacción y aire acondicionado en exceso, la exposición solar,  y por supuesto la edad, de tal modo que en edades avanzadas casi el 10% de la población la padece.

Contamos con medios diagnósticos para valorar una de las principales causas de sequedad ocular, la disfunción de las glándulas de Meibomio mediante tecnología diagnóstica de infrarrojos.

 

TRATAMIENTO

Existen numerosos tratamientos de higiene palpebral, medidas ambientales, habitos de trabajo (descansos en pantallas cada 20 minutos),suplementos de ácidos grasos omega 3, antiinflamatorios y antibióticos, lubricantes oculares, suero autólogo, expresión glándular, etc..

Cada paciente debe ser evaluados por nuestros especialistas para poder instaurar el tratamiento más adecuado.